Trastornos Circulatorios en las Piernas: EAP
Los trastornos circulatorios arteriales de las piernas debidos a la arteriosclerosis (enfermedad arterial periférica o EAP) suelen manifestarse durante el esfuerzo físico. Las células sufren una falta aguda de oxígeno y nutrientes, lo que provoca dolores espasmódicos en las piernas que, en ocasiones, obligan a detenerse. Los pacientes pueden recorrer distancias cortas antes de tener que detenerse, prácticamente «de escaparate en escaparate», por lo que coloquialmente se conoce como «enfermedad de escaparate». Los trastornos circulatorios graves también pueden manifestarse en forma de dolor sin esfuerzo y heridas que no cicatrizan en las piernas. En ese momento, a más tardar, es urgente realizar un diagnóstico y un tratamiento.
En la fase I (fase inicial), la estrechez (estenosis) del vaso es tan leve que no causa molestias. La enfermedad se detecta entonces por casualidad (por ejemplo, durante un examen vascular).
En la fase II, los pacientes sienten dolor dependiente del esfuerzo después de caminar una distancia más o menos larga, a menudo en la pantorrilla (más raramente en el muslo, la zona de la cadera/glúteos o el pie).
En la fase III, la circulación sanguínea sigue empeorando. Los dolores aparecen incluso en reposo, especialmente cuando las piernas están estiradas (dolor nocturno o continuo en reposo).
En la fase IV, el trastorno circulatorio provoca la muerte del tejido, principalmente en los dedos de los pies, los tobillos o los talones. Las pequeñas heridas ya no se curan, sino que se hacen cada vez más grandes.
A partir de la fase III existe un riesgo inmediato de amputación.
Métodos de exploración
Los signos típicos de un trastorno circulatorio en las piernas son la ausencia o debilidad del pulso en las arterias de las piernas, piernas pálidas y frías o heridas que no cicatrizan. Muchas estenosis u oclusiones pueden detectarse o localizarse mediante una ecografía.
Otros métodos de diagnóstico son la radiografía (angiografía), la tomografía computarizada y la angiografía por resonancia magnética (resonancia magnética nuclear), cada uno de ellos con un medio de contraste que se inyecta en los vasos y los hace visibles. Además, existen otros métodos de exploración (por ejemplo, la medición de la presión de oxígeno en los tejidos o la observación de pequeños vasos en el lecho ungueal bajo el microscopio) que pueden utilizarse en casos específicos.
Métodos de tratamiento
Existen muchas posibilidades para tratar las estenosis y oclusiones de las arterias:
A menudo, el estrechamiento de los vasos sanguíneos puede tratarse mediante procedimientos endovasculares poco invasivos. La dilatación de los vasos sanguíneos mediante balón (PTA) o stents suele ser la primera opción de tratamiento. Con la ayuda de alambres y catéteres, se puede acceder a la mayoría de los vasos sanguíneos tras una punción en los brazos o las piernas. En la mayoría de los casos, estos procedimientos se pueden realizar con anestesia local.
A veces es necesario realizar una cirugía abierta. En ese caso, se exponen los vasos afectados, se elimina el calcio o se realiza una plastia de dilatación. En caso de obstrucciones extensas, puede ser necesaria una operación de bypass. De este modo, la sangre se desvía alrededor de la zona afectada mediante un sustituto vascular natural o artificial. Para una operación de bypass se prefieren las venas del propio cuerpo.
Los medicamentos pueden ayudar en caso de trastornos circulatorios. Se trata, en su mayoría, de preparados que inhiben la coagulación de la sangre (los denominados inhibidores de la función plaquetaria, como el AAS). También hay preparados especiales para reducir los lípidos en sangre que han demostrado ser eficaces como apoyo al tratamiento de los trastornos circulatorios.
Tenga cuidado con los métodos alternativos: rechace los métodos cuya eficacia científica no esté demostrada (por ejemplo, la oxigenoterapia, la ozonoterapia, la autotransfusión de sangre, la terapia con células frescas o la terapia con quelatos).
Medidas complementarias
Si el flujo sanguíneo solo está ligeramente restringido o si aún existen suficientes vasos de derivación propios del cuerpo, un entrenamiento controlado para caminar puede mejorar los síntomas. Recomendamos un entrenamiento diario para caminar de al menos 30 minutos.
En cualquier caso, consulte previamente con su médico para que el entrenamiento de marcha, los ejercicios de puntillas, los ejercicios de rodilla o el ciclismo no le causen más daño que beneficio. A veces, los resultados médicos desaconsejan determinadas formas de ejercicio. En general, es importante mantenerse activo.
Prevención
La hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes mellitus, una alimentación incorrecta y la falta de ejercicio son factores de riesgo para la aparición y el agravamiento de trastornos circulatorios. Estos pueden provocar la «claudicación intermitente» y/o la «pierna del fumador», con riesgo de amputación. También pueden provocar infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. En cualquier caso, limitan la calidad de vida y pueden tener rápidamente consecuencias mortales. Por eso es importante prevenir las enfermedades vasculares, detectarlas lo antes posible y tratarlas de forma específica.
En nuestro podcast «Gefäße im Fokus» (Los vasos sanguíneos en el punto de mira), en el episodio 6 encontrará más información sobre la EAP.