Venas Varicosas
El término «varices» (varicosis) proviene de la palabra del alto alemán medio «Krummadern», que significa venas torcidas y sinuosas. Sin embargo, una variz no solo es una vena sinuosa, sino también una vena dilatada y con una función alterada.
¿Quiénes padecen varices?
Una causa importante de este cuadro clínico es la debilidad hereditaria del tejido conjuntivo, con debilitamiento de la pared venosa y de las válvulas venosas. Esto altera el reflujo de la sangre hacia el corazón en las venas superficiales o profundas. Esta afección se ve favorecida sobre todo por el sobrepeso, el hecho de estar mucho tiempo de pie en determinadas profesiones, el embarazo y la falta de ejercicio físico. Entre los 25 y los 74 años, aproximadamente uno de cada dos europeos presenta varices (varicosis).
¿Qué molestias causan las varices?
Las varices en sí mismas no causan molestias ni dolor. Sin embargo, debido a la alteración de la circulación venosa que provocan, pueden causar hinchazón en las piernas, que se manifiesta en forma de tensión, sensación de pesadez en las piernas o calambres musculares. Las varices tienden a inflamarse (varicoflebitis), lo que puede ser muy doloroso.
Las varices superficiales pueden sangrar abundantemente en caso de lesión. Sin embargo, esta hemorragia se puede detener mediante compresión local.
¿Cómo se produce la hinchazón de las piernas?
Las varices tienen válvulas que no pueden cerrarse o que están incluso destruidas como consecuencia de la distensión excesiva. Esto invierte el flujo sanguíneo: en lugar de fluir hacia el corazón, fluye hacia los pies. Allí, otras venas deben recoger y transportar la sangre adicional, lo que también sobrecarga su bomba muscular-venosa. La pierna se hincha en la parte inferior.
En caso de un fuerte reflujo venoso y una fuerte tendencia a la hinchazón, en el transcurso de los años pueden producirse alteraciones crónicas de la piel que pueden llegar a provocar lo que se conoce como «úlcera varicosa» (ulcus cruris).
¿Qué se puede hacer contra las varices?
Se distingue entre métodos de tratamiento quirúrgicos y conservadores. El método de tratamiento depende de varios factores.
- Terapia de compresión: la compresión externa crea un contrapeso para los músculos, lo que mejora la capacidad de bombeo de la bomba muscular-venosa. Esto se consigue con medias de compresión, que deben adaptarse individualmente y llevarse a diario.
- Escleroterapia: mediante la inyección de un agente esclerosante en las varices se provoca una inflamación venosa artificial, lo que conduce a una transformación del tejido conectivo de las varices. Estas se vuelven completamente impermeables. Este método es de bajo riesgo y apenas supone una molestia para los afectados, por lo que se utiliza preferentemente en varices ramificadas y arañas vasculares (por motivos estéticos).
- Tratamiento quirúrgico: las varices se extraen mediante sondas (lo que se conoce como stripping) y se eliminan a través de pequeñas incisiones en la piel (veridectomía de ramas laterales, miniflebectomía). La afirmación frecuente de que la cirugía no sirve de nada, ya que las varices volverían a aparecer, no es cierta. Aunque la tendencia a la formación de nuevas varices persiste después de la operación (predisposición genética), las varices que reaparecen rara vez alcanzan la misma magnitud que las anteriores.
- Terapia de radiofrecuencia: mediante una punción, se introduce una sonda de radiofrecuencia (VNUS) en la vena dañada. El calor generado en la punta de la sonda destruye la vena varicosa.
- Terapia con láser: en este caso, también se introduce una sonda tras una punción en la vena dañada y se cierra la vena gradualmente.
¿Cuál es el método terapéutico adecuado?
El tipo de terapia que se aplica depende de la gravedad de la enfermedad y de las secciones vasculares afectadas. Para ello es importante realizar un diagnóstico preciso. Según los resultados disponibles, el especialista le aconsejará si es adecuado para usted un tratamiento de compresión, un tratamiento de esclerosis, una intervención quirúrgica clásica o un procedimiento endovenoso. En muchos casos, es necesario combinar los diferentes métodos terapéuticos.
Sin embargo, tenga en cuenta que la tendencia a la formación de varices es congénita. Por lo tanto, podemos eliminar las varices, pero no protegerle de su reaparición. Por eso, incluso después de un tratamiento exitoso, es necesario realizar controles periódicos.