Alargamiento de la Arteria Principal: Aneurisma Aórtico
Dilatación de la arteria principal: aneurisma aórtico
Se entiende por aneurisma la dilatación de la arteria principal (aorta) en más del 50 % de su diámetro normal. Esta dilatación puede producirse en cualquier parte del cuerpo. La más frecuente es la de la arteria abdominal (aneurisma aórtico abdominal o AAA).
Factores de riesgo para el desarrollo de un aneurisma aórtico
Aunque hoy en día todavía no sabemos exactamente por qué algunas personas desarrollan un aneurisma y otras no, los siguientes factores contribuyen a su aparición:
- Predisposición familiar a la formación de aneurismas (por ejemplo, enfermedades del tejido conectivo)
- Hipertensión arterial
- Tabaquismo
- Arteriosclerosis
Frecuencia
Los resultados de los exámenes de detección mostraron que aproximadamente el 1,7 % de los hombres mayores de 65 años tienen un aneurisma aórtico abdominal. En las mujeres, la cifra es solo del 0,74 %.
Riesgos del aneurisma aórtico abdominal
El principal peligro es que el aneurisma se rompa y se produzca una hemorragia interna. Las personas afectadas pierden sangre muy rápidamente, lo que constituye una emergencia absoluta. Otros riesgos son, por ejemplo, la formación de coágulos de sangre en la dilatación, que pueden provocar oclusiones vasculares agudas en las piernas.
Síntomas del aneurisma aórtico abdominal
Las personas afectadas no suelen notar nada. Esto convierte al aneurisma en una «bomba de relojería». A veces se producen dolores de espalda, a veces molestias en la zona de la columna vertebral o los riñones. Si se rompe un aneurisma aórtico abdominal, los pacientes sufren de repente un dolor abdominal insoportable que se irradia a la espalda, náuseas y vómitos. La hemorragia interna provoca una situación que pone en peligro la vida, una emergencia que debe tratarse de inmediato.
Detección del aneurisma aórtico abdominal
Para evitarlo, se recomienda realizar un cribado a partir de los 65 años. Para ello, se palpa el abdomen y se realiza una breve ecografía. Esta exploración es indolora y no utiliza radiación. Además, debido a la posible predisposición hereditaria, se pregunta por los antecedentes familiares de la enfermedad.
Los especialistas en cirugía vascular realizan exámenes de detección especiales en muchas consultas y ambulatorios de cirugía vascular. Consulte a su médico de cabecera al respecto.
Si se detecta un aneurisma, se supervisará mediante ecografías periódicas en función de su tamaño. Si crece demasiado, será necesario operar. El crecimiento rápido del aneurisma, una forma llamativa o la aparición de molestias también pueden indicar la necesidad de una operación.
Existen dos procedimientos diferentes para ello:
- En la cirugía convencional o abierta, se abre el abdomen. Por encima y por debajo de la dilatación vascular, se pinza el vaso sanguíneo, se abre el aneurisma a lo largo y se sutura una prótesis vascular como sustituto. Una vez restablecido el flujo sanguíneo, la pared vascular original se vuelve a colocar alrededor de la prótesis y se sutura para proteger los órganos circundantes.
- En los procedimientos denominados endovasculares se utilizan prótesis de stent. En este caso, se introduce una prótesis reforzada con alambre desde el interior del aneurisma a través de la arteria inguinal. La intervención es menos agresiva, ya que no se abre la cavidad abdominal.
Cuidados posteriores
El periodo de recuperación dura entre 2 y 3 semanas tras el tratamiento con una prótesis stent y entre 6 y 8 semanas tras una operación abierta.
- Es imprescindible controlar los factores de riesgo, como el tabaquismo, los niveles elevados de lípidos en sangre, la diabetes, el sobrepeso y otros.
- Después de ambos procedimientos, es necesario realizar un seguimiento a largo plazo con un especialista vascular para detectar y tratar los problemas a tiempo. Estos controles deben ser aún más frecuentes después de un tratamiento endovascular.